Nunca deja de
llover, solo aprendemos a vivir bajo la lluvia, lo bueno es que en medio del
agua se van las lágrimas de este adiós.
No sé qué debo
escribir, pues son tantas cosas las que siento, son demasiadas gotas de agua
cayendo al tiempo, se siente algo triste esta noche de lluvia, se siente como
un adiós es necesario, uno que con el tiempo traerá paz. No se cuantas veces
pueda amar en esta vida, no sé cuántas veces más resista decirle adiós a un
amor, sé que debo avanzar y se que lo hare, pero no deja de ser difícil y
doloroso, no un momento de sonreír, eso tendrá que ser después.
Quiero que ella sea
feliz, pero no quiero quedarme a ver como lo es sin mí, debo partir, soltarme
de ella, hacerlo con amor, sin rabia, sin miedos y resistiendo la tristeza que
es decirle adiós y alejarme de su vida, eso es lo que parece dictar el
universo, pero quien soy yo para saber lo que quiere el gran arquitecto, solo puedo
esperar a ver su obra y confiar en que todo estará bien.
Porque es tan difícil
cortar este lazo, siento que muero al hacerlo, pero otro lado ella ya lo corto,
solo soy yo sujetándome, aceptándolo, debo ser fuerte y dejar que se aleje con
una hoja que flota en un rio, solo debo soportar quedarme quieto y ver como se
hace mas pequeña, aceptando que desaparezca, puedo hacerlo, si dejo que se
aleje yo podre dejar de mirar y a si podre dejar de esperar y seguir caminando.
Te amo y nunca
voy a olvidarte, no puedo decir adiós, pero prometo que un día volveré a sonreír
y lo hare de corazón.
Me encomiendo a
ti Padre.