Ha llegado la noche y con ella el deseo de volver a escribir, asi que me siento y cierro los ojos, dejo ir mi cabeza hacia atrás, respiro profundamente y logro evocar una paz y tranquilidad que hace un tiempo no sentía, es algo que me relaja y me aleja del mundo físico, lentamente me lleno de serenidad y empieza a vislumbrarse la fina imagen de un rostro, pienso en que tal vez sea ella, entonces me dejo ir aún más, su rostro se hace más claro en una suave y blanca niebla que segundo a segundo se disipa en el aire, la imagen se hace fuerte, más brillante, y de pronto me encuentro con su mirada, si, es ella, la delatan sus ojos cafés que son tan oscuros y tan cautivadores que reflejan en ellos la noche y el dia, luego me encuentro con la sensualidad de sus delicados y dulces labios que susurran secretos al viento, me quedo en ellos, en un beso, solo en un beso pienso para no despertar de este sueño. Luego me pierdo en la comisura de sus mejillas que contrastan a la ternura y al eros en su sonrisa, y su piel, oh su piel que se vuelve un deseo, un lienzo donde el arte se posa y mis manos desean pintar con caricias.
Ahora es clara su
figura, puedo verla, eres tú, un ser donde el universo encuentra su arte y yo
la alegría de dejar en letras lo fascinante que ha sido encontrarme nuevamente con
tu Ángel, encontrarme nuevamente contigo, mi querida Aleida.