domingo, 11 de agosto de 2024

Una reflexión de un fragmento de "Historia de un caballo - León Tolstói"

Llama mi atención este fragmento, creo que se habla de varias cosas a la vez, pero pienso que aquí hay encerrado algo de lo que no se habla de forma explícita y está oculto al concluir que el comportamiento del hombre se rige por palabras y el del caballo por hechos. Sin embargo, pienso que realmente no se habla del obrar, sino más bien de la felicidad, de la tan anhelada felicidad. La felicidad del caballo es genuina y libre de posesión, mientras que la del hombre está atrapada en la ilusión de propiedad. El caballo vive una felicidad real, mientras que el hombre vive una felicidad fingida. El caballo no llama “suya” a la pradera, pero sí la galopa, la recorre, la vive; es decir, su comportamiento no es de posesión, como lo es la del hombre, sino que es más bien un vínculo del ser con su entorno. Esto es algo realmente fascinante, pues me hace pensar que si logramos crear tal vínculo con las cosas que amamos, seríamos realmente felices sin sentir que nos pertenecen. Creo que es algo como disfrutar de la lluvia, cosa que hago: la lluvia no es mía, pero la paz y la tranquilidad que me otorga no provienen de la posesión, sino del alma. Sí, lo sé, es complejo y subjetivo decir "alma", pero no sé cómo más llamarlo, jajaja. Bueno, como sea, el asunto es que, si aprendemos a tener ese vínculo con el mundo, podremos ser felices sin poseerlo, ya que lo estaremos viviendo en conexión del entorno con el alma, tal y como lo haría un caballo.

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